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Historia/Origen de la Bachata

 

La bachata ritmo de cuerdas y percusión que tiene su nacimiento en la preciosa isla de la República Dominicana. Este ritmo se podría decir que es una mezcla del bolero de cuerdas y él son cubano. Podemos destacar a algunos grupos e interpretes que se podría decir que inspiraron a los creadores de la bachata como son; Trio Los Panchos, Olimpo Cardenas, Julio Jaramillo, Jibarito de Lares, el Trio Matamoro, Los Compadres y otros mas. La bachata tiene sus inicios en los inicios de la década de los 60's, durante una difícil situación política que reinaba en el país por causa del derrocamiento del dictador Rafael Leonidas Trujillo Molina. En sus inicios la bachata fue considerada por muchos en la República Dominicana como un ritmo de la clase baja, música de barrio, música del campo, música de guardia cobrado, música para emborracharse entre otras cosas mas. A la bachata nunca se le dio el mérito merecido en la República Dominicana y es una pena decir que este ritmo que ha alcanzado fronteras nunca imaginadas sea discriminado en su propia tierra. Fue descrimanada de tal manera que no se vendía bachata en tienda frecuentadas por la clase media y la alta de la sociedad Dominicana, en discotecas, ni en emisoras de radio, con la excepción de Radio Guarachita cual era la única emisora que transmitía bachata durante las primeras décadas de este ritmo.

Hasta que un día este gran músico Dominicano llamado Juan Luis Guerra saco al mercado el álbum Bachata Rosa (1989), el cual alcanzo récords de ventas en el país y en el ámbito internacional.

Este álbum ayudo a prender la mecha que ha hecho a este ritmo explotar a nivel mundial. La bachata ahora goza de popularidad en tales plazas como Alemania, España, Holanda, México, Estados Unidos, y muchas mas.

José Manuel Calderón es considerado por muchos como el fundador o papa de los bachateros, porque fue el primero y también el mas popular en su tiempo. La música de Calderón fue popular no solo por sus hermosas letras si no también por su gran voz interpretativa y por el sentimiento que transmitía en sus canciones. Calderón acomuló muchos éxitos en su carrera tales como "serpiente humana", "luna", "sálvame" y otros más. En su época también se destacó este joven intérprete llamado Rafael Encarnación que con su voz aguda y diferente cautivó a los amantes de este ritmo, pero su carrera fue acortada por su fallecimiento en un accidente de Transito, solo duró más o menos dos años en el medio artístico. Otro gran exponente que debemos mencionar es a Luis Segura, mejor conocido como el añoñaito por su estilo añoñado de cantar sus canciones, empezó su carrera poco después del fallecimiento de Encarnación en el 1964 para ser exacto.

Este tercero es el bachatero que más años ha durado vigente en el medio artístico, todavía sigue sacando producciones y sigue acomulando éxitos.

Luis Segura se podría llamar el padre de la nueva generación de la bachata, porque con su super éxito "pena por ti" a principio de los 80's abrió otra pagina en la historia de este ritmo. Esa canción aumenta la popularidad de un ritmo que estaba en decadencia durante esos años, después de ese hit a la gente ya no le daba vergüenza que lo vieran escuchando bachata como en las décadas pasadas. La nueva generación de este ritmo cuenta con intérpretes de mucha calidad interpretativa y gran calidad componiendo canciones, tal es el caso de Anthony Santos, Raulin Rodríguez, Teodoro Reyes y Joe Veras. Estos cuatro son compositores de la mayoría de sus canciones y han obtenido grandes éxitos a través de los años. Además hay que destacar a intérpretes como Frank Reyes, Luis Vargas, Monchy y Alexandra, Zacarías Ferreira, y Alex Bueno. El ritmo bachata yo considero que puede llegar a niveles mas altos que el merengue y hasta la salsa en el ámbito internacional, siempre y cuando los bachateros sigan aumentando la calidad de las letras en sus composiciones y la calidad de sus interpretes.

En sus orígenes más remotos conocidos, a comienzos de los años veinte del siglo XX, el término bachata designaba un tipo de reunión social, emparentada con la jarana de la época, definido por la presencia de varios géneros de música y baile populares. Etimológicamente, la palabra bachata es sinónimo de juerga, holgorio, parranda, según Fernando Ortiz.

La bachata constituía una forma de recreación popular: una fiesta que se realizaba en cualquier patio, bajo la sombra de un árbol callejero, o en una esquina cualquiera, y cuyo antecedente podemos establecer que fue el fandango, del cual refiere Veloz Maggiolo que: "Casi todos los cronistas que tocan este tema lo refieren a una festividad abierta y no a una música".

Las dos menciones más antiguas acerca de la bachata que hemos encontrado en documentos datan de 1922 y 1927. La primera la contiene un informe que se refiere al hombre común del poblado de Sabaneta, en la Línea Noroeste, y dice que este encuentra en el pueblo "todo lo que puede halagar sus vicios y apetitos mal contenidos: peleas de gallos, golosinas y ron; pero lo que más le encanta y atrae es la fiesta (si es de acordeón) o la bachata si es de guitarras y cantos o boleros. Allí se está largas horas, entre trago y trago, sin que le preocupe para nada la heterogeneidad social de conjunto, ni el hálito asfixiante con que el polvo y el sudor enrarecen el ambiente, ni la forma incivil con que se arrebatan unos a otros las bailadoras, hasta que muy entrada la noche vuelve achispado al hogar."

En la segunda, Arzeno definía la bachata como animados jolgorios en los que "el trovador popular se hacía rey y comentarista de todo suceso empleando para ello el repentizado bolero."

De ambas menciones podemos extraer algunas características de la bachata antigua: conjugaba música, canto y baile; el bolero era inicialmente el género predominante, pero se trataba de un bolero rítmico, antillano, puesto que era bailable, lo cual a su vez significa que participaban hombres y mujeres; y era frecuente el consumo de ron.

De estas caracterizaciones se puede colegir que la bachata era un complejo socio-musical, del cual, fundiendo ritmos, melodías e instrumentos y adaptándolos al ambiente nativo, mació posteriormente un modo musical e interpretativo de aspecto autóctono, que es el género musical de la bachata.

Precisamos que en aquellos años se diferenciaban los términos fiesta, baile y bachata, como señalaba Ramón Emilio Jiménez ya en 1955. Se entendía, comúnmente, que las tres eran celebraciones diferentes: se consideraba baile las que tenían lugar en salones de lujo, donde primaban las danzas selectas de la época, cuya realización se hacía con orquesta; a su vez, las fiestas eran las celebraciones con güira, tambora y acordeón, o sea, donde la música predominante era el merengue, el zapateo y otros ritmos folklóricos similares; las bachatas eran específicamente las celebraciones que se hacían con guitarras, bongó, palitos o cucharas, y otros instrumentos afines, y donde se bailaba predominantemente boleros y guarachas, pero también se entonaba son, ranchera y merengue con guitarra. Pacini Hernandez define la bachata como una música popular dominicana autóctona, que emerge en 1961, teniendo como base las músicas latinoamericanas tocadas con guitarra, como bolero, ranchera y son. Indica, además, que el típico conjunto de bachatas se compone de dos guitarras, maracas -sustituidas recientemente por la güira- y el bongó -sustituido ocasionalmente por la tumbadora-.

En tal celebración los instrumentos eran ejecutados por músicos las más de las veces improvisados y aislados en su medio, lo cual le imprimía a los ritmos que servían al baile las matizaciones propias de aquél universo marginal. Los espacios físicos de las bachatas eran principalmente los habitáculos marginales urbanos o rurales. En el campo, en una sociedad predominantemente rural como la de entonces, podía ser la enramada rústica o la sombra de un árbol, y en la ciudad, el parque o el patio de una vivienda. De esa manera, la bachata se extendió lentamente.

Jiménez, quien, como se evidencia a continuación, detestaba tal celebración, dice: "Las bachatas eran un foco de atracción de todos los hombres, y que nivelaba las clases sociales que a ellas concurrían, predominando las formas más burdas y libres de la democracia, el arroyo en toda su naturalidad pecaminosa". Sobre el escenario favorito para ese desborde de pasiones "pecaminosas", lo que él llamaba "placer disoluto", era "una salita impregnada de fuertes esencias" que parecían "conjuradas para desafiar la honestidad y poner sobre las armas los sentidos. Las más airosas formas de suburbio están allí desafiadoras y audaces". Y agrega: "La presencia del trago, la tonada zandunguera y las ansias provocadas por las guapas indias de pícaros ojazos de noche, maestras en el arte de imprimir temblores a su fresca carne virgen, quebranta la tranquilidad nocturna de la barriada para ceder espacio a la acción de bachatear o jaranear".

El nombre designaba, pues, más que un tipo de música, un ambiente social de vecindario o de barrio, definido básicamente por la presencia del baile y un conjunto de músicas populares. Esa diversión "conjugaba música, baile, relaciones amorosas, galanteos, amistades, alcoholismo y otras muchas actitudes".

La música previa solía ser heterogénea, pero la línea temática esencial de sus canciones, al decir de Jiménez, era desde un principio de corte trágico-melancólico; enfocaban la traición amorosa, al desprecio, recuerdos de ayer, los obstáculos que impedían la felicidad, el agobio económico; en otras palabras, tenía un texto narrativo y descriptivo, con frases figuradas muchas veces cargadas de doble sentido.

Por su origen y social y su temática, desde un principio aparecieron sectores aficionados a la bachata, casos de las trabajadoras domésticas, guardias, campesinos y peones, entre otros. Puede señalarse que en estos grupos sociales, "la música es síntesis de cientos de años de vivencias en la marginalidad".

En relación con ellos fue que surgieron distintas denominaciones para la bachata, con sentido peyorativo, tales como "música de guardia", "canciones de amargue:", o "discos de vellonera". En general, esto no era más que evidencia de la actitud despectiva predominante en la sociedad formal acerca de lo popular, y que implicaba al merengue y a la bachata tanto como a las demás músicas populares, y casi todas las actividades de las clases populares: música, arte, recreación. A todos estas manifestaciones se les consideraba "bajas" por su origen social plebes, inmorales, indecentes, impuras, pecaminosas. estas nociones puritanas de lo social, lo moral y lo cultural, resultan de interés en cuanto implicaron una aversión ideológica hacia lo popular, íntimamente asociada al predominio de la cultura autoritaria en la elite hegemónica en la sociedad.

A partir de los años treinta, el tipo de celebración que era la bachata se extiende hasta los bares, casas de cita, y lugares similares. En el Santo Domingo de la época posterior al ciclón de San Zenón (1930) se recuerda el sitio denominado El Yarey, situado en el barrio de Villa Francisca, periférico a la ciudad en ese entonces. En Santiago de los Caballeros era famoso el llamado Callejón de la Alegría, espacio donde por primera vez se usó el saxofón en el Caribe a comienzos del siglo XX en el conjunto denominado Perico Ripiao - que ejecuta el merengue típico dominicano-, y p0or donde, también, el son cubano reingresó a la República Dominicana alrededor de 1930.

A los grupos que amenizaban las bachatas se les llamaba "conjunto de bachata". Nuestras indagaciones indican que el género musical denominado bachata se originó como resultado de una lenta evolución de la música interpretada en la tipología de reunión social que ese nombre designaba, y que sus creadores anónimos fueron los conjuntos que las amenizaban. Recuérdese que los ritmos que predominaban en ellas eran el bolero rítmico, la guaracha y el son, entre otros, bastante extendidos en las Antillas después de la primera guerra mundial y con gran repunte, sobre todo del primero, tras la segunda guerra mundial. Mientras, por una parte, Juan Luis Guerra reconoce en la bachata "un bolero antillano", otros observan también la influencia de la guaracha y del son, en los años ochenta se puso en evidencia la existencia de dos vertientes rítmicas de la bachata, una pausada y otra acelerada.

Nuestra hipótesis al respecto es que los primeros bachateros crearon una forma propia y acelerada de bolero, con letras similares a la de este y una manera gangosa de cantar, con una voz de resonancias nasales, y con giros de desgarramiento, dolor y amargura, de ahí el sobrenombre de "música de amargue" que se le endilgó durante mucho tiempo. La forma musical de la bachata refleja el predominio del bolero tropical, que es más acelerado que el tradicional español, y era interpretada por unos músicos generalmente empíricos. A estas formas de canto y música se le agregó un cambio en coreografía del baile, incluyendo un elevamiento de los pies al concluir cada ciclo de los movimientos del baile, con lo cual quedó conformado el género como un ente musical y danzario autónomo, en los años sesenta del siglo XX.

Es probable que los antiguos "conjuntos de bachatas", en sus interpretaciones del bolero la guaracha y el son, chocaran con las limitaciones propias de una débil preparación musical al intentar hacerlo por las reglas. Esto probablemente llevó a simplificar esos ritmos, dando origen a una nueva forma de musicalización e interpretación, que con el tiempo adoptó el nombre de la actividad que designaba la bachata.

A la caída de Trujillo, la afición por la guaracha era tal que pronto esa influencia encontró una expresión masiva en un canal tan idóneo como la radio, en una sociedad pre-moderna como la dominicana de aquél entonces. Eso vino a ser La Guarachita, la emisora especializada en esa música, y cuyo nombre salió de la inclinación popular hacia ese ritmo. Este nombre, y el de música de amargue, durante mucho tiempo se disputaron la denominación del nuevo género, aunque en los lustros recientes el nombre de bachata se ha hecho indisputable.

El nombre mudó del tipo de actividad que designaba, al conjunto musical que la amenizaba, y finalmente al tipo de música que predominó en aquella, que no era, ya, ni bolero, ni guaracha, ni son, sino algo nuevo, distinto.

Ahora bien, resulta importante establecer dónde y cuándo se produce el paso final hacia la constitución de la bachata como especie musical autónoma. Sabemos lo dificultoso que resulta establecerlo con precisión, principalmente si tomamos en cuenta que la evolución fue espontánea y anónima. De manera tentativa, y con base en los datos que he podido recoger, lanzo la hipótesis de que el paso definitivo se produjo en el ámbito urbano, contrario a la idea de que su origen es rural.

En otras palabras, aunque el término bachata designaba en sus orígenes una actividad de preeminencia rural, por estar inserta en una sociedad también rural, el género musical bachata, que resultó de la evolución de aquélla, es de origen urbano, producto de un movimiento de traslación que convirtió a las ciudades en el epicentro de actividad. El espacio urbano, en comparación con los campos y por razones culturales, era más proclive a favorecer la evolución de los patrones culturales. Esto no ha de extrañamos, si tomamos en cuenta la explosión demográfica y el brusco proceso de urbanización desde los años cincuenta, producto de una acelerada migración rural-urbana de la población dominicana.

Asimismo, nuestros datos indican que ese paso se produjo entre 1950 y 1965. Como ya vimos, desde los años veinte las zonas populares de las ciudades conocían celebraciones de bachatas. Antes mencionamos a Sabaneta, en el Noroeste, y luego El Yarey en el sector de Villa Francisca, en Santo Domingo. En los años treinta, en Santiago de los Caballeros, de donde ya mencionamos e Callejón de la Alegría, so conocieron como músicos "bachateros" a Ramón Wagner ("Mon La Bruja"), y al "Conjunto de la mulatería", donde tocaban Jim Sánchez y Morito Sánchez, entre otros. En esos años alcanzaron popularidad en el país lo grupos cubanos como Los Compadres, el Sexteto Habanero y el Trío Matamoros, el cual se encontraba en Santo Domingo en agosto de 1030, y en donde pasaron el ciclón San Zenón, el cual dio origen al tema El Ciclón.

Otras evidencias aparecieron en el sector de Borojol, en Santo Domingo, con posterioridad a la segunda guerra mundial. Sara Pérez recogió el testimonio de Pedro María, un músico bachatero de los años cincuenta, quien llegó a ese barrio a comienzos de ese decenio, y tomó parte en las celebraciones de bachatas, en las que, dice, tocaban con todo, incluso a veces bastaba con el toque de dos cuchara, lo cual puede resultar exagerado. Esta fue la época también en que escribió sus opiniones Ramón Emilio Jiménez, mencionando el nombre de bachata como actividad.

Ahora bien, el mismo Jiménez apunta los instrumentos que se usaban para entonces en las celebraciones: guitarra, bongó y los palitos o clave. Estos son los mismos con que se originó la bachata musicalmente. Ese dato, aunque no es garantía de que el ritmo haya surgido para entonces, sin embargo, señala un acercamiento hacia ello: indica que la instrumentación básica ya estaba establecida. La transformación parece ocurrir a partir de entonces, y antes de la guerra patriótica de 1965, como síntesis de varias confluencias.

Ese texto fue tomado de "La pasión danzaria", que publicó en 2000 la Academia de Ciencias de la República Dominicana, en Santo Domingo y que redactó Darío Tejada.